Escribir y hablar bien puede ser importante, sí, pero, en mi
opinión, no lo es todo, ni mucho menos lo más importante, vaya. Hay cosas más
importantes en esta vida. Quizás escribir y hablar bien te puedan
"ayudar" a llegar "más lejos" laboral, económica o "socialmente".
Pero, ¿de qué te sirve eso cuando hay precariedad en otras cosas, en mi
opinión, mucho más importantes? Como, por ejemplo, la humildad, la sencillez,
el respeto, la educación (y no me refiero a la educación de ser una persona rica
en conocimientos, sino al "saber estar"), la calidez, la amabilidad,
la compasión, la humanidad (aunque creo que está está íntimamente relacionada
con la ya mencionada "humildad"), la honradez, y, en general, y
básicamente, la ética y la moral (el tener un buen corazón).
martes, 6 de mayo de 2014
lunes, 5 de mayo de 2014
Estereotipos sobre lxs psicólogxs
¿Que nunca me pongo triste?
Claro que me pongo.
¿Que nunca me enfado o grito? Claro que lo hago.
¿Que no me pongo nerviosa ante las situaciones? Pues claro, también.
¿Que no puedo sentir ansiedad? Pues claro, ¿por qué no?
Pero, ¿cómo es esto posible, si soy Psicóloga?
Estas y otras muchas preguntas son las que suelo escuchar cuando, después de alguien saber lo que he estudiado, me pregunta/dice/afirma cuando comento que me encuentro mal o que tengo un problema. Por esto quería hoy hablar sobre algunos estereotipos que nos afectan a lxs psicólogxs. Porque me fastidia bastante que la gente piense que, por el simple y mero hecho de haber estudiado Psicología, ya no podemos experimentar o sentir sentimientos como la rabia, la ira, ponernos nerviosos, sentirnos tristes, etc. Que por el hecho de ser psicólogxs tenemos una llave mágica para darnos solución a todos nuestros problemas. ¿Acaso un médico está exento de resfriarse o contagiarse de una gripe?
La única diferencia entre tú y yo es que yo tengo un pequeño mapa y herramientas para comprender ese gran laberinto llamado mente. Pero muchas veces se me olvida dónde dejé el mapa, porque como todas las personas, también tengo despistes. Yo, al igual que tú, puedo llegar a tener problemas con mi pareja, en mi familia, en el trabajo o en cualquier otro ámbito de mi vida personal/social/profesional, también puedo atravesar por "crisis existenciales", y, en general, con todos aquellos obstáculos/retos de los que se compone este camino que es la vida.
No tengo súper-poderes (ojalá), ni soy inmune a las emociones (tampoco querría serlo, porque todas ellas, nos hagan sentir mejor o peor, nos enseñan cosas, pero sobre todo nos muestran que estamos vivos). También tengo miedos (además bastantes) al igual que tú. Pero ¿sabes? Yo me he preparado arduamente para poder estar contigo codo con codo, hombro a hombro, acompañándote mientras enfrentas determinados tramos de los que se compone el camino de tu vida. Juntxs buscaremos descifrar el mapa, yo te proporcionaré mis herramientas y pequeños conocimientos, y llegará un momento en el que tú continuarás solx por tu camino. Entonces, yo estaré contenta porque tú seguirás el camino, en busca de tu felicidad. En eso consiste mi trabajo, en ayudarte a encontrar fortaleza en tus debilidades, y siempre usaré toda herramienta a mi alcance para ayudarte a atravesar el mar embravecido, el sendero escarpado, y en general, ayudarte con cualquier bache que se interponga en tu camino y no te deje avanzar hacia tus objetivos y metas. Para eso tuve que prepararme y aprender a nadar, a escalar, a tirarme con parapente, aunque, obviamente, en todo este camino de preparación, ha habido momentos en los que también he sentido ahogarme.
Soy humana. Tengo sentimientos. Soy Psicóloga. ¡Y
soy feliz ayudándote!
domingo, 13 de abril de 2014
¿Por qué "Escalera a la Luna"?
Seguramente algunxs os habréis preguntado el por qué de este título y no otro, así que hoy os quiero contar el motivo por el que decidí titular así a mi blog.
Escalera a la Luna quiere
decir buscar aquellas herramientas que nos permitan alcanzar un óptimo
crecimiento personal, un crecimiento personal que nos ayude a madurar, a
conocernos mejor a nosotros mismos, que nos ayude a encontrarnos y a darnos un
lugar en este mundo. Un crecimiento personal hacia un mundo en el que, cuando
creamos que las cosas no tienen sentido, se lo sepamos buscar y se lo demos. Un
crecimiento personal que nos haga buscar nuestro mejor yo, lo mejor de nosotros
mismos.
La meta: escalar a la luna,
lograr ese crecimiento personal, que nos ayudará a vivir un poquito mejor, a
encontrarnos en este mundo y darle sentido cuando creamos que no lo tiene.
¿Y por qué a la Luna?
Porque es un satélite
natural, y en esta vida es lo que tenemos que ser, naturales, transparentes, nosotros mismos,
no tenemos que dejarnos manipular por nadie, tenemos que aprender a ser
críticos y a llevar las riendas de nuestra vida, con todo lo que ello conlleve,
tanto bueno, como no tan bueno, y digo “no tan bueno” porque no me gusta la
atribución negativa de “malo” que solemos hacer las personas cuando algo no nos
sale como queremos, o cuando nos pasa algo desagradable. Me gusta referirme a
las cosas negativas con el término “no tan bueno”, porque, en realidad, si
observamos bien las cosas que nos suceden, detrás de las “cosas no tan buenas”
siempre podemos sacar algo bueno, sea lo que sea. ¿Que no sabes cómo? Pues
Escalera a la Luna es lo que va a intentar enseñarte, vamos a intentar a que
aprendas a sacar un lado positivo de las “cosas no tan buenas”.
Porque es un satélite que no
es tan brillante como pensamos, muchos piensan que, después del sol, es el
objeto más luminoso que podemos ver en el cielo, pero esto no es así, pues la
luna es, en realidad, muy oscura. Y entonces te preguntarás, ¿por qué a la Luna
si es oscura habiendo otros satélites u “objetos” espaciales, como por ejemplo
las estrellas, que sí son luminosos? Pues porque siempre nos han enseñado que
lo oscuro es feo, tenebroso, algo que puede producirnos desasosiego, pero, en
mi opinión, yo creo que en todo lo oscuro siempre hay un puntito de luz, y que
si lo avivamos ese puntito se puede convertir en un punto muy grande. Es a la
Luna porque en esta vida tenemos que aprender que todo lo que parece oscuro en
realidad tiene su parte luminosa, es como eso que se suele decir de que al final del túnel siempre hay luz, y es verdad, lo que pasa que muchas veces estamos tan preocupados de llegar al final del túnel que no nos damos cuenta de que en medio de ese túnel sí que hay un poquito de luz y que con empeño podemos llegar a encenderla e iluminar todo el túnel.
Porque es muy grande, y así
podríamos perdernos y encontrarnos, y volver a perdernos y encontrarnos. ¿Y es
que a caso no es eso de lo que se trata la vida? Nos perdemos, una y otra vez,
y tenemos que encontrarnos, entonces la Luna podría ser un lugar donde ir a
reflexionar sobre cómo encontrarnos, y cuando nos encontremos, regresar, y así
una y otra vez, disfrutando cada experiencia de andar perdido buscando el
sentido de las cosas.
Y, porque aunque es
polvorienta, pegajosa y abrasiva, en esta vida tenemos que buscar retos, para
adquirir experiencia y de esa manera madurar, intentar un mejor crecimiento
personal. No importa la difícil que sea y si al final no lo logras, lo que
importan son tus pasos, tu camino, lo importa es el intentarlo y el empeño que
le pongas, lo que importa es lo que aprendas de todo ello, porque en todo lo
que vivimos, por todos los sitios donde caminamos, siempre hay algo nuevo que
aprender.
Si tal vez no te parecen
motivos suficientes te diré que también elegí la Luna porque, ¿acaso cuando
eras pequeñx no te gustaba observarla mientras ibas en el coche y pensar que te
perseguía y pensar que algún día te gustaría estar ahí, descubrir ese sitio extraño
que siempre te seguía? A mí sí y este otros de los motivos por los que elegí la
luna ((:
Espero que os guste mi blog y que os animéis a seguirme y darme consejos para mejorar y opiniones para añadir más cosas (o quitar) ((:
martes, 8 de abril de 2014
¿Qué es un psicólogo y qué hace?
Como ya
dije en mi presentación inicial, soy Psicóloga, y es por eso que uno de los
principales temas en los que me gustaría orientar este blog es a hablar sobre
la Psicología. Es por esto que me parece que esta entrada es necesaria en el
blog.
En
primer lugar diré que el texto no es mío, lo extraje de internet, y más o menos
lo he intentado adaptar un poquito a mi forma de expresarme, básicamente cuatro
pinceladas, pero la idea principal del texto, como ya digo, no ha sido cosecha
mía propia.
Bueno,
como digo, considero que esta entrada es necesaria en el blog porque es a la
Psicología a lo que me dedico profesionalmente, y hoy día sigo viendo muchos
estigmas no muy positivos en cuanto al tema de acudir a un psicólogo. En mi
entorno escucho muy a menudo comentarios del tipo "ir al loquero",
"ahí sólo van los locos", "esas cosas no sirven para nada",
y cosas así. Si bien es cierto, estos estigmas poco a poco están
desapareciendo, pero hoy día siguen existiendo, y ello, obviamente, me
perjudica a mí y al resto de compañeros míos que tratamos este tema como una
profesión y como una forma de vida.
Creo
que muchas personas se equivocan con nuestra profesión, pues no nos solemos
dedicar a hablar y dar consejos únicamente, que es lo que la mayoría de la
gente piensa. Nuestro trabajo va mucho más allá de eso, nosotros proporcionamos
herramientas a personas que las necesitan para que las pongan en práctica en su
día a día y puedan mejorar y avanzar, y sentirse mejor. Personas como tú o como
yo, que todos los días nos cruzamos con ellas, que hablamos con ellas,
personas, por decirlo de alguna manera genérica, "normales", que se
topan con un bache en su vida y que les impide avanzar.
La
gente se equivoca cuando piensa que al psicólogo sólo van los "locos",
pues un psicólogo puede ayudar en mucho, no sólo a tratar personas con
trastornos psicopatológicos, sino que podemos ayudar a darle sentido a la vida,
a ser más felices, a ayudar a afrontar problemas, y un sin fin de cosas, pero
que en esta entrada, de momento, no me voy a enrrollar con ese tema.
No me
enrrollo más y a continuación os presento el texto sobre lo que es un/a
psicólogx.
"¿Qué
es un psicólogo y qué hace realmente?"
"La responsabilidad final de que nuestra profesión no
esté tan reconocida como la de otros profesionales de la salud es de los
propios psicólogos, influye mucho en el debate el planteamiento de base: ¿Para
qué sirve un psicólogo? ¿Qué espera uno conseguir cuando acude a
consulta?
Son tres las principales funciones que la
gente atribuye a la terapia: para desahogarse, para conocerse más a uno mismo y
para recibir consejos. Ninguna
de estas tres, por extraño que resulte, debe ser el objetivo de intervención de
un buen psicólogo, ya que de ser así, no es de extrañar que la
gente cuestione nuestro papel en la sociedad.
1. Hay maneras más baratas y
agradables de desahogo que una consulta
Resulta muy conveniente para un psicólogo limitarse a ejercer un papel pasivo y de escucha durante meses e incluso años. Un maniquí podría hacer la misma función. ¿Y todo para qué? ¿Para que la persona se desahogue contándole a alguien sus problemas? ¿Para “sacar la angustia de dentro”? Este papel, más propio de un confesor que de un profesional de la salud, puede hacer que la persona reduzca su angustia temporalmente, pero es improbable que le sirva para solucionar nada. Y puestos a necesitar contar un problema a alguien ¿no es mejor hacerlo a un amigo delante de un café? Si precisamente buscamos el anonimato siempre podemos dar con gente en el autobús o en la barra del bar para contar lo que nos atormenta, y de manera mucho más barata e igual de efectiva. Y si no nos fiamos de nadie, siempre podemos usar internet y un pseudónimo. O el diario de toda la vida.
2. La ciencia avala que quien más conoce de ti mismo… eres tú mismo
El autoconocimiento levanta fascinación. Nos gusta que nos digan cómo somos, y cuanto más nos sorprendan, más satisfechos nos hallamos acerca de lo complejos y profundos que somos. Lamentablemente, la mayoría de esas técnicas resultan no tener rigor alguno, se basan en procedimientos burdos o esotéricos: cuando un test nos dice rasgos de nuestra personalidad, olvidamos que quien ha escrito esas respuestas somos nosotros mismos, por lo que lo que acaban diciéndonos no es más que lo que nosotros creemos que somos. A fin de camuflar esto algo más, se acaban construyendo constructos teóricos muy enrevesados que, sin embargo, tampoco han demostrado predecir nuestro comportamiento: como el psicoanálisis, que nos arroja una atractiva visión de lo oculto de nuestra mente pero choca frontalmente con todo lo que en los últimos cincuenta años se ha descubierto acerca del cerebro y de la conducta. O como el eneagrama, tan de moda entre los que ansían catalogarse con un número, y que es el descendiente directo de la astrología. Puestos a saber de nosotros es mejor preguntar a los que más nos conozcan dejando que nuestros actos hablen.
3. Los consejos vienen de la experiencia, las pautas son otra cosa.
Para entender esta última atribución errónea a los psicólogos conviene distinguir una pauta terapéutica, que es aquella que un psicólogo puede darnos basado en sus conocimientos y tras una evaluación, de lo que entendemos como un consejo. Los consejos acerca de un tema concreto es mejor pedírselos a un experto en la materia. Si tengo dudas acerca de si alquilar o comprar un piso, le preguntaría a un agente inmobiliario y no a un psicólogo como si este supiera las claves del universo. Si pensamos que el psicólogo es un sabio, o incluso un oráculo, no debe extrañarnos que algunos pacientes se sientan decepcionados si ven que su terapeuta es joven o no comparte algún aspecto de su vida. ¿En qué va a basarse entonces para ayudarlos si no tiene hijos o nunca ha tenido un accidente de avión? En ese caso es mejor preguntar a alguien que tenga un recorrido vital y experiencias similares a las nuestras. Y no necesitaremos acudir periódicamente a ningún sitio.
Entonces, si ir al psicólogo no ayuda específicamente a ninguna de estas tres cosas ¿para qué sirve? ¿Que han estudiado los psicólogos durante su carrera y sus años de posgrado y especialización? Parece claro que no han leído al azar la wikipedia ni ensayado durante años la postura ideal de escucha, pero ¿qué nos puede aportar entonces ir a terapia?
Somos los psicólogos los que,
por nuestra mala praxis, hemos acabado dando una imagen superflua y ridícula de
nuestra profesión. Un psicólogo es aquel
profesional que nos ayuda a modificar nuestra forma de comportarnos, tanto si queremos mejorar nuestra manera de
afrontar las cosas como si buscamos eliminar algún problema. Y lo hace en base
a los mecanismos humanos de aprendizaje, del funcionamiento fisiológico del ser
humano y de los diferentes estudios contrastados que han observado a la persona
y desarrollado técnicas específicas para cada variable a modificar.
Un psicólogo ha estudiado todo eso sin necesidad de tener que haberlo experimentado. Es por tanto un experto acerca de cómo y por qué cambian las personas. Siguiendo las pautas de un psicólogo nos aseguramos la vía más rápida y directa de modificar lo que nos hace sentirnos mal y mejorar enormemente nuestra calidad de vida. Acudir a terapia sirve para cambiar un pequeño hábito o para dar solución a un problema grave que nos ha afectado desde hace tiempo, tanto si lo hemos generado nosotros, como si es algo a lo que tenemos que hacer frente.
Si la psicología es una de las ramas de la salud con más aplicaciones cotidianas ¿por qué no es tan valorada por la sociedad? ¿Por qué la gente piensa que es inútil ir a un psicólogo? Dejando aparte la relativa juventud de la disciplina y la dificultad de imponer un único modelo teórico, somos los psicólogos los que, por nuestra mala praxis, hemos acabado dando una imagen superflua y ridícula de nuestra profesión. Fundamentalmente cada vez que en consulta no hemos aplicado un método riguroso a nuestros pacientes, sino un “todo vale” o un acto de fe.
Pero también a la hora de divulgar qué es la psicología. Es
difícil ser preciso en los medios de comunicación cuando se buscan titulares y
no explicaciones técnicas, pero es importante distinguir nuestras opiniones
personales de lo que como psicólogos podemos abordar o no. Hay
límites que no debemos saltarnos y trabajos que, sencillamente, nunca
deberíamos aceptar: dar evaluaciones de famosos, usar
instrumentos catalogados como estafas, vender libros de consejos y no de
técnicas psicológicas, participar en tertulias, televisadas o en la calle,
donde no somos capaces de explicar las bases científicas de nuestra opinión…
Por cada uso nefasto que se hace de la profesión, ocultamos uno que la ciencia
ha desarrollado durante décadas y podría cambiar la vida de una persona.
Si con
nuestra práctica y nuestras declaraciones no somos capaces de dar valor a lo
que hacemos, estaremos conduciendo a la gente a pensar que un psicólogo solo es
útil a alguien que no tenga amigos ni sentido común."
Para terminar os quiero dejar un pequeño vídeo que muestra, de manera metafórica, en qué consiste nuestro trabajo y en lo importante que es nuestra labor. ¡Espero que os guste!
Pues básicamente por aquí es por donde quería empezar, porque creo que mucha gente aún tiene confundida nuestra labor, y son muchas veces los propios profesionales de la Psicología los que crean esta confusión y esta, a m parecer, mala visión sobre nosotros y nuestra profesión.
Pues básicamente por aquí es por donde quería empezar, porque creo que mucha gente aún tiene confundida nuestra labor, y son muchas veces los propios profesionales de la Psicología los que crean esta confusión y esta, a m parecer, mala visión sobre nosotros y nuestra profesión.
“Me es
necesario recordarles que la mejor técnica de cura es el AFECTO, es el cariño por nuestro paciente cargado de
presencia, lo que le va a ayudar a salir de aquel sitio donde se ha metido. El
proceso de cura tiene que ver más con nuestro corazón y nuestra piel y nuestro
estómago en el momento de sentir el mundo del niño, sus recuerdos y sus
silencios, la angustia o indiferencia de sus padres y de sus historias, que
toda una lista de excelentes ejercicios. La técnica de ir siempre un poquito más
allá en nuestro compromiso con el paciente, siempre será la más efectiva”
(1996, L. Cornejo)
martes, 18 de marzo de 2014
Peque Noa
Aquí os dejo algunas fotos de
cuando mi bebé era un bebé de verdad, pequeñita, parecía un peluche, ¿verdad?
Espero que os gusten.
Llegó a mi vida un 5 de Diciembre, y ese día os puedo asegurar que nunca, nunca, nunca, se me va a olvidar, porque fue uno de los mejores días de mi vida.
Esta foto fue la primera que la hice, su primer día
conmigo.
Parecía un peluche muy achuchable.
miércoles, 12 de marzo de 2014
Me presento
Hola, holita. Me llamo Andrea, soy Lda. en Psicología, máster en
"Psicología de la Intervención Social" y actualmente (Marzo de 2014)
estoy realizando un Máster en "Psicología Clínica Aplicada: Infantojuvenil
y Adultos".
Me encanta la profesión de psicóloga, aunque a día de hoy no
la ejerzo, y, desgraciadamente, formo parte de la mayor empresa de España, el
SEPE. Es por ello por lo que mientras tanto, mientras albergo la esperanza de
encontrar un trabajo que me permita ejercerla, o que esta situación que estamos
viviendo millones de personas como yo (sean el tipo de profesional que sean:
albañiles, maestra/os, ingeniera/os, abogada/os, y un largo etcétera), me ando
preparando, formándome un poquito más, para el día de mañana ser una mejor
profesional, que no digo que ahora no lo sea.
Siguiendo con mi presentación, decir que me encantan los
animales, especialmente los perros, pasear, los helados, estar con los míos,
hablar (hablo hasta por los codos), me fascina el té verde, y, sobre todo, me
encanta aprender cosas nuevas.
Me considero una persona súper infantil, pero madura. Infantil porque me gusta ser como un niño, me gusta jugar, reír, ver dibujos, explorar. Creo que nuestro toque infantil no se nos debería perder jamás. Pero también soy una persona seria y madura.
Soy una persona empática, agradable, con mucho carácter, abierta, risueña, luchadora, constante, perseverante, atenta y comprensiva.
En cuanto a las cosas que no me gustan puedo mencionar algunas como la tauromaquía y todo lo relacionado con el maltrato a los animales. Me indigna la mentira y la hipocresía. Me fastidia también muchísimo que
me digan lo que tengo que hacer cuando ya sé que lo tengo que hacer, y bueno
algunas cosillas más pero que ahora no caeré.
El motivo por el que me hago el blog es simplemente porque
me gustaría compartir algunas de mis experiencias (enseñar sitios bonitos, cosas ricas...(, dar alguna que otra opinión
en alguna ocasión y compartir cosas que considere que son interesantes para
nuestro día a día y cosas que nos hagan madurar y nos lleven a alcanzar un
pequeño crecimiento personal.
Espero que te guste, y si es así, te invito a que te unas conmigo a la búsqueda de esa
escalera ((:
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