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jueves, 21 de mayo de 2015

La pesada carga de las preocupaciones


Una vez, un psicólogo, en una sesión grupal, levantó un vaso de agua. Todxs, mientras observaban el vaso que éste sostenía, esperaban que él les hiciera la típica pregunta “¿está medio lleno o medio vacío?”. Sin embargo, lanzó la siguiente pregunta: “¿Cuánto pesa este vaso?”.

Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.

El psicólogo respondió: “El peso absoluto no es importante, más bien depende de cuánto tiempo lo sostenga. Si lo sostengo durante un minuto, no habrá problemas; si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo; y si lo hago durante un día, mi brazo se paralizará. El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y difícil de soportar se hace”.

Y continuó: “Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más, empiezan a doler. Y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizadx, incapaz de hacer nada”.


Recuerda soltar el vaso.

Lo imposible sólo tarda un pelín más en conseguirse ;)

A veces hay que mirar al pasado un poquito para que podamos poner orden a nuestro presente y así poder poner vistas sin bruma a nuestro futuro. Porque debemos labrar el camino para que el presente que vivimos y el futuro que nos espera sea lo que deseamos, aunque esto no implica que no nos vayamos a encontrar piedras en nuestro camino, y que no nos vayamos a tropezar con ellas. Pero cuando esto ocurra no debemos tirar la toalla, porque si creemos con todas nuestras fuerzas en lo que hacemos, si creemos en aquello que nos proponemos, lo lograremos, porque los imposibles no existen, sólo están para ser superados, sólo tardan un poquito más en conseguirse

Cuída-TE

Tu vida es como un pequeño jardín donde puedes plantar ideas, sueños, proyectos, emociones y sentimientos. Al igual que un jardín con flores, a todas estas ideas, sueños, proyectos, emociones y sentimientos, hay que regarlos. No pueden crecer flores en una tierra áspera, seca, desierta, sin agua. El oxígeno de un árbol, no puede hacer frente a la densidad de la toxicidad que se respira en un ambiente lleno de contaminación. Pues igual pasa con nuestro jardín si lo obligamos a que respire la hostilidad del ambiente de personas tóxicas que nos pueden rodear.

Al igual que este jardín con flores, en el cual si no plantas nada, nada recogerás, o que si no riegas las flores, éstas se marchitarán, lo mismo ocurre con nuestro jardín: si siembras odio, recogerás odio; si no lo cuidas, todos tus sueños, tus proyectos, tus emociones y demás, se marchitarán.

Si no alimentas tu vida, si no te cuidas emocionalmente, si no cuidas tus pensamientos tóxicos, si no te alejas de las personas tóxicas -aquellas que te hacen mal y no te aportan nada a tu vida-, no obtendrás otra cosa más que la insatisfacción de ver que no naces, que no creces, verás que vas muriendo poco a poco, como las flores marchitas de un jardín sin cuidar, y poco a poco no habrá vida en el jardín, más que mariposas con alas marchitas que van a posarse allí para dar su último suspiro antes de abandonar esa tierra hostil y sin sentido y vida.

domingo, 1 de febrero de 2015

DIRIGE TU VIDA

Cuando voy conduciendo el coche me fastidia bastante que me digan cómo hacer las cosas (“frena”, “puedes adelantar”, “incorpórate ya”, “tírale ya…”, y así un sinfín de “consejines”). A simple vista, puede parecer una tontería, de hecho no suelo contestar cuando alguien me “aconseja” lo que “debo” hacer, pero a mí es algo que me pone muy nerviosa, aunque sé que no se hace con mala intención, pero soy yo la que conduce, ¿no? Si hago una maniobra, si reduzco o acelero, o cojo un camino u otro, yo sé por qué lo hago, y creo que hasta que no se pregunta soy la única que sabe por qué hice una maniobra y no otra, y por qué no tomé un camino y no otro.

Si nos paramos a pensar, entre este ejemplo, un poco pésimamente explicado, y la vida, podemos ver que existen muchas similitudes:

Piensa (o imagina): nuestro coche se llama “vida” y cada unx de nosotrxs tenemos nuestro “coche” propio. Y, por consecuencia, ya que todos tenemos nuestro coche propio,  somos los conductores (y por consiguiente los responsables) de nuestra vida, aunque, desafortunadamente, muchos no asumen esa responsabilidad. Éstos, los conductores que no asumen esta responsabilidad de conducir su "coche", son conductores miedosos, que les gusta preguntar qué tienen que hacer, cuál es el mejor atajo o camino para llegar a un sitio. Y como resultado, tienen accidentes o no están satisfechos con su vida. Y entonces te preguntas, ¿por qué siguen escuchando los consejos de otros, cuando no están satisfechos con los resultados? Simple: es más fácil culpar a otros de sus fracasos, que ser responsables de sus decisiones

Entonces, podemos pensar que esto es así, lo de no asumir la responsabilidad, tomar el volante, porque el precio de seguir los impulsos de tu corazón, de tomar tus propias decisiones, es la posibilidad de fracasar. Pero es que nadie puede esperar tener éxito en lo que le gusta con tan solo unos intentos. Si no mira la historia, está llena de hombres que estuvieron peleando por sus ideas, y que después de fracasos temporales, obtuvieron el éxito: aplicaron la persistencia en sus sueños.

La sensación de libertad, de asumir el control del volante de tu vida, te dará una seguridad y energía interior que no tiene precio. Para un militar, su orgullo son las heridas de guerra. Y para el hombre de negocios, hablar de sus fracasos, antes de alcanzar la cima. Aunque las derrotas temporales te causen dolor… cuando sean cosa del pasado, te divertirá recordarlas, le dará más valor a tu éxito.

Detén a esa persona mata pasiones, y no la escuches cuando quiera dirigir el coche de tu vida, o cuando vaya a una velocidad diferente a la que tú lo haces. Esa persona no conoce por qué haces lo que haces. No conoce tu vida como tú la conoces. Ella no comprende tus sueños y motivos de la misma manera que tú, pues cada uno tenemos nuestra visión de las cosas. Finalmente, ella en sus consejos, proyecta lo que ella es, lo que ella hace, lo que haría en tu lugar, pero lo ve desde la barrera, y si es una persona mediocre, y le haces caso, vas a acabar siendo otra persona mediocre tú también. Ojo, esto no quita que en nuestro coche a veces no llevemos sentadas personas que verdaderamente empaticen con nuestra situación y se pongan en nuestro lugar y que nos den un buen consejo, pero recuerda que en última instancia eres el/la que decides si tomar ese consejo y si es el mejor para ti y va acorde con tus ideas, valores, sentimientos, por eso toma sólo aquel consejo que de verdad desees, no aquel que creas que va a complacer a los demás.

Observa que las personas que han tenido éxito, primero se escuchan a sí mismas. Fueron tercas en escucharse primero a ellas mismas, antes que a los demás. ¿Qué consejo te puedo dar? Hay dos frases que me encantan: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” de Machado, y “Try hard enough” de Malcolm Forbes, esto es: sigue intentando hasta que tengas éxito. Recordando mi vida, veo que las actividades en que he tenido más éxito, son en las que he aplicado estas dos frases. 

Y añade otros ingredientes: la esperanza, constancia, persistencia, valor, y saber encontrar dentro de lo negativo lo positivo. Siempre va a haber dos caminos: seguir adelante a pesar de que parezca que no lo lograrás, o resignarte. Al tomar el camino de seguir adelante… ¡lo lograrás! La esperanza puede hacer realidad tus sueños. Y si no lo logras, créeme, siempre hay algo mejor que te está esperando, de verdad, dije que la esperanza es un ingrediente más a añadir.

Cuando elegimos el camino de la resignación, al final sólo te acabarás excusando con mil excusas y pretextos de por qué has fracasado. Cuando te ocurra esto, piensa que nunca es tarde para intentar de nuevo las cosas, aunque si bien es cierto hay oportunidades que sólo se presentan una vez en la vida, o eso dicen, porque también soy de las que piensan que esto no siempre es así, que se pueden volver a presentar, quizás no de la misma manera pero sí parecidas, pues ahí no la vuelvas a dejar pasar, y si no se te presenta, búscala.

Por último, otro ingrediente más, y no por mencionarlo el último menos importante, la fe, el creer que existe alguien más, que nos dio la vida y nos creó, y no me refiero a nuestros padres, para mí se llama Dios, y pienso que él ayuda mucha, cuanto más perseverantes seamos, más fiel será a ayudarnos, sobre todo si lo tenemos presente siempre.

Te invito a que experimentes la emoción de conducir el coche de tu vida. Disfrútalo a tu ritmo, a tu manera ¡Y condúcelo hasta las estrellas!


¡SUERTE!

Ingredientes para sentirnos bien


De manera general, suelo sentirme bien conmigo misma, y, si tuviera que definirme, me defino como una persona feliz, sí FELIZ. ¿Y sabéis por qué? Porque intento siempre no esperar nada de nadie, porque esperar siempre duele. No soy conformista, pero me conformo con poco porque aprecio todo lo que tengo, por insignificante que pueda parecer para los ojos de quien no sabe ver más allá de las grandezas. Además, ante las adversidades y los problemas, intento pensar que éstos no son eternos, y que siempre tienen solución (ya sabéis, “después de la tormenta siempre llega la calma”). Lo único que no se resuelve es una enfermedad terminal, o la muerte, lo sé. Pero soy feliz porque pienso que la vida es corta, y porque intento apreciar y disfrutar de cada momento, bueno y regular, regular y malo, aunque sé que de estos no se disfruta mucho, pero sí se puede aprender y sacar partido. La vida es corta, repito, por eso, ámala, sonríe e intenta ser feliz, vive intensamente, disfrutando de cada momento como si fuese el primero (aunque lo que hagas lo hayas hecho ya mil veces, pero aprécialo como si fuese la primera vez).


Y recuerda. Antes de hablar, ESCUCHA. Antes de escribir, PIENSA. Antes de herir, empatiza y SIENTE. Antes de rendirte, INTENA. Antes de morir, VIVE.

viernes, 16 de enero de 2015

Hacer las cosas de corazón


El mapa no es el territorio. El mejor dibujo de una rosa no huele a rosa. Todo lo que pueda decirse del amor es nada si nunca lo has sentido. Es la emoción y el compromiso con la vida lo que le concede sustancia a lo vivido. La pasión con la que haces las cosas es la energía de la acción, el combustible de tus músculos, el fuego sagrado de tu conducta. Sin la pasión únicamente serás un simple espectador de tu vida, incluso aunque te encuentres en medio del escenario como protagonista. Y aunque te alaguen o te abucheen, tú realmente no estarás allí si en tu papel de cada momento no está involucrado el corazón.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Para toda la vida


Hay personas que viven con la idea de que lo que es eterno, lo que dura en el tiempo, lo que es para siempre, es lo mejor que te puede pasar o lo más puro que puede existir. Un trabajo para toda la vida, un amigo para toda la vida, el mismo amor desde toda la vida… Pero, ¿realmente todo lo que es duradero en el tiempo es lo más puro? No está de más decir que quizás lo que es “para toda la vida” nos proporciona seguridad y, con ello, tranquilidad.

Me quiero centrar específicamente en las relaciones de parejas, las relaciones amorosas, eso que llamamos amor. Desde bien pequeños se nos intenta enseñar lo bonito que es el amor entre dos personas, un amor para toda la vida, y lo poco bien visto que está el “andar de flor en flor”.

Pero, ¿realmente existe algo “para toda la vida”? Yo creo que no, y de ahí el dicho que escuchamos muchas veces de “nada es para siempre”. Y debemos aceptar esto último: nada es para siempre. Efectivamente, las cosas, nos gusten o no, con el tiempo cambian. Tú cambias, tus sueños cambian, tus metas cambian, y al igual ocurre con tu alrededor y las cosas/personas que lo componen. Y si esto es así, si nada es para siempre, ¿por qué algunas personas se quieren aferrar a la idea de que lo que es para toda la vida es lo mejor? Yo simplemente creo que es por miedo, hay personas, digamos, a las que no les gusta salir de su zona de confort, ya que ésta les proporciona seguridad y tranquilidad.

¿Pero qué hay de malo en las cosas que son temporales? ¿Por qué a algunas personas les aterra tanto el que llegue el fin de algo, el fin de una relación? ¿Acaso lo que no es eterno carece de sentido o presenta carencia de autenticidad? Muchas personas viven, como digo, con la idea de que lo que es de siempre y para siempre es lo más puro que puede existir y lo mejor que les puede pasar, pero, ¿cuántos de nosotros no hemos tenido un amor de dos, tres meses o incluso años? ¿Es que durante ese tiempo el amor no fue real, las experiencias y sensaciones que se vivieron no fueron tan intensas como las de cualquier otro?

Ya desde bien pequeños, la sociedad, compuesta no sólo por televisión y prensa, sino también por nuestros amigos, familiares, compañeros de colegio/instituto/universidad/trabajo, amigos de amigos, etc., puede que muchas veces sin darse cuenta, nos bombardea y acaba impregnándonos de muchas ideas absurdas. Ideas tan absurdas como que si no tienes un buen trabajo y ganas un buen sueldo eres un fracasado, ideas como que para ser feliz tenemos que formar una familia, y que si por “h” o por “b” esta familia se rompe (divorcio), no has triunfado como persona. Sí, puede resultar estúpido esto último que estoy diciendo pero es así, en pleno s. XXI mucha gente sigue pensando esto.

Señorxs, los amores duran lo que tienen que durar: días, semanas, meses, años… Pero no porque un amor conozca su fin quiere decir que hemos fracasado, ya que pensar esto lo único que nos va a conducir es que nos sintamos mal y nos castiguemos, y nos hunda en un profundo dolor, y, en el peor de los caso, incluso, que perdamos la fe en volver a enamorarnos.

¿Quién piensa que sólo podemos amar con todas nuestras fuerzas una vez en la vida y a una única persona? ¿Quién piensa que amor verdadero es tan sólo el primero? ¡Qué locura pensar así! Yo pienso, y creo, y afirmo, que los primeros amores son para explorar, conocer, equivocarse, aprender, madurar… y, ojo, con esto no estoy diciendo que una pareja que conoce un amor para toda la vida, y que es capaz de amarse (y todo lo que esto significa) a lo largo del transcurso de todos los años, se esté perdiendo algo, porque a esas parejas las admiro por haber aprendido a equivocarse, a conocerse y a madurar juntos.

Pero muchas veces no es sólo aprender a equivocarse, o conocerse y aceptarse, o madurar, muchas veces puede ir más allá, pueden entrar en juego muchos factores y razones. Con todo esto simplemente quiero decir que hay que aprender a dejar ir a quien entra en nuestra vida y no encaja con ella, y debemos aprender a darnos la oportunidad de enamorarnos cuantas veces nos sea necesario, debemos darnos la oportunidad de explorar, conocer, equivocarnos, aprender, repito, tantas veces como nos sea necesario.

Sinceramente, es una pena ver cómo las personas se quieren hoy en día. Pensar que hay que aguantar a una persona cuando en realidad no se está a gusto con ella, creer que eso es así. Muchas veces la televisión, las series, los programas, nos dicen, ya sea implícita o explícitamente, que el amor se basa en aguantar todo, en aceptarlo todo, sean cuales sean las circunstancias. El amor no es para pasarlo mal, ni para estar llorando día sí y día también, ni para hacernos sentir personas desgraciadas, desdichadas u oprimidas. El amor está para disfrutarlo, para desearlo, para que nos haga felices. Qué pena me dan esas personas que dicen que el amor no existe, porque mi pregunta es, ¿de verdad lo han estado buscando y lo han encontrado? Yo creo que no, pues de ser así no dirían eso ni pensarían así.

Como digo, los amores están para equivocarse y aprender. Cada pareja nos enseña mucho en la vida. A mí me han enseñado a amar, a querer, a sufrir, e incluso a aborrecer. Me han enseñado muchas veces lo mejor de la vida y otras muchas también lo peor. Me han hecho sentir la persona más afortunada del mundo pero también la más desdichada. He de admitir, que como a las personas que mencionaba antes, a mí también me ha pasado que creía que eso era el amor, y que tenía que aguantarlo porque no había cosas mejores. Me ha costado decirles adiós y admitir que nuestros caminos tenían que ser separados, y que no debíamos seguir recorriéndolos juntos, que debíamos estar lejos el uno del otro. Pero, y esto lo digo con el corazón en la mano, creedme si os digo que hacer eso han sido unas de las decisiones más bonitas de mi vida, que más me han enseñado y que más madurez me han regalado.

Mucha gente, como digo, no es capaz de dar este paso, muchas veces por miedo al qué dirán o por la idea de que el amor verdadero es tan sólo el primero, otras porque se encuentran perdidas, otras porque creen estar a gusto en su zona de confort y tienen miedo de salir a explorar. Y así, por unas cosas u otras, se quedan ancladas en esa relación, una relación que no les hace crecer como personas, ni avanzar en nada, y esto, verdaderamente, es muy triste y doloroso.

Como digo, yo en algún momento de mi vida fui uno de estos miembros de la pareja, un miembro perdido, con miedo a salir a explorar. He de admitir, también, que era una persona que creía en las almas gemelas, sí, de eso que se habla mucho sobre todo en las series televisivas y películas de amor. Pero las rupturas de mis relaciones me enseñaron lo equivocada que estaba por creer que el amor es algo que tiene que durar para toda la vida, y que las almas gemelas existen, con lo bonito que es conocer gente totalmente diferente a ti y que te enseñe cosas que ni siquiera te imaginabas que podías vivir. No hay que sentirse una persona fracasada porque algo no sea para toda la vida, y ya no sólo en el ámbito de las relaciones de pareja, sino en todos nuestros ámbitos.


Aunque algo llegue a su fin debemos tener muy claro y seguro que volveremos a retomar nuestros caminos y volveremos a enamorarnos, y a ser inmesamente felices, y que ese amor será tanto o más intenso que cualquier otro. Y tenemos que tener muy claro y presente que el amor no es amor por el tiempo que dure, sino por la intensidad y la autenticidad con la que tu alma y corazón lo viven. Y recuerda, muchas veces las cosas no son para siempre, vive cada momento como si fuese el primero, saboreando cada momento, cada sensación, cada instante como si fuese la primera vez que lo estás viviendo, aunque ya lo hayas hecho 300 veces antes; acepta esto y vivirás más feliz y tendrás una vida más plena.

lunes, 20 de octubre de 2014

Ánimo, tú puedes, eres una persona maravillosa

En muchas ocasiones estamos de "bajón", desanimados, tristes, apáticos... tal vez hemos tenido un mal día, tal vez algo no salió cómo esperábamos, tal vez queramos tirar la toalla y pensemos "no sirvo, no valgo, esto no es lo mío, debería dedicarme a otra cosa..qué desastre". La inteligencia emocional es uno de los motores que mantiene a tope nuestros niveles de ánimo y motivación. 

¿Y tú cómo te animas, cómo te motivas, qué sueles hacer?. El siguiente vídeo te lo dedico a ti, para animarte, para que te sirva esos días grises y también los de color rosa...vuelve a intentarlo porque TÚ PUEDES, TÚ VALES MUCHO Y ERES UNA PERSONA MARAVILLOSA; repítetelo a diario... nada ni nadie tiene el poder ni el derecho a decirte que no puedes conseguirlo.



sábado, 11 de octubre de 2014

Un poquito de motivación

Quiero que conozcáis a otra persona muy especial, de gran impacto internacional, se llama Nick Vujicic. Nació sin piernas ni brazos y con su ejemplo se ha convertido en uno de los mejores motivadores del mundo, en intenert encontrarás más información y vídeos de él, hizo una película llamada "El circo de las mariposas" que merece la pena ver. En este vídeo le vemos dando una charla en un instituto, para dar esperanza a los adolescentes, ya que en EEUU la tasa de suicidio en jóvenes es muy elevada. La pregunta que Nick nos hace: ¿vas a acabar siendo fuerte?


sábado, 4 de octubre de 2014

Cuando la situación es insostenible

Cuando la situación creas que es  insostenible piensa que, así como el oro debe pasar por el fuego para estar purificado y brillar más,  en ocasiones esos momentos en los que sentimos que nos quebramos  y que no podemos más, son precisamente los que nos ayudan  a descubrir que aún podemos ser más fuertes de lo que esperamos y pensamos de nosotros mismos. Son esos momentos, y nuestra confianza en nosotros y nuestra fe por luchar por lo que queremos, los que nos hacen ser lo que somos y los que nos llevan a que aprendamos a brillar por nosotros mismos, los que nos enseñan a madurar. Es por eso que, cuando te sientas abatidx debes pensar en eso, que el que algo quiere, algo le cuesta,  y que siempre tenemos que luchar por lo que queremos, que por muy duro y oscuro que nos parezca el camino que recorremos al final siempre habrá una luz, habrá una recompensa, un crecimiento y enriquecimiento personal. Lucha siempre por conseguir lo que quieres, lo que creas que es mejor para ti y te va a hacer feliz.

Bienestar emocional

Vamos a activar esa parte de la memoria donde guardamos recuerdos positivos y hagamos trabajar a esa parte de la memoria emocional donde almacenamos las emociones positivas.

Os dejo una de mis canciones favoritas, que me trae muy buenos recuerdos y que cuando la escucho me hace sentir súper bien, ¿cuál es la vuestra? ¿Qué canción os hace teletransportaros y sentir esas emociones positivas?



miércoles, 1 de octubre de 2014

Vídeo motivacional.


Aquí dejo un vídeo motivacional, espero que os guste y os haga reflexionar.




¿Hasta dónde estás dispuestx a llegar en el proceso de cambio? 
¿Hasta dónde estás dispuestx a llegar para conseguir lo que necesitas?

martes, 23 de septiembre de 2014

Otoño



El verano ha acabado y ha dejado paso para que entre el otoño. ¿Pero...qué significa esto?

Normalmente, a la mayoría de las personas, les gusta la estación más cálida del año, esa estación en la que los días son más largos y las noches más cortas. Las personas suelen asociar esta estación a salidas y entradas, playa, vacaciones, reencuentros, desconexión. Pero, de repente, de la noche a la mañana, llega el otoño: ¿y qué?
 
Hay una verdad universal respecto a todo esto, y es que, como bien sabemos, todo tiene un final, en este caso el último día de verano fue hace unos días, se cerró el último capítulo de tu libro, pero ahí no se acaba, porque llega el otoño y no deberías cerrarlo, ya que empieza un nuevo capítulo.

El otoño puede dar paso a vivir nuevas experiencias, a embarcarnos en nuevos proyectos, emprender nuevos caminos, tomar nuevas decisiones. El verano nos ha tenido que dar lugar, al menos debido a la drástica situación que vivimos en España, a que muchas personas hayamos tenido mucho tiempo libre, quizás más de la cuenta. Tiempo libre para reflexionar, para descansar, para coger fuerzas y decidir tomar nuevas decisiones, elegir emprender nuevos caminos o seguir emprendiendo el mismo camino que dejamos una vez atrás.

Para muchos el otoño les supone tristeza, pues dejan atrás esa estación en la que todo parece más cálido, más vivo, y ahora tienen que acostumbrarse a los “colores menos vivos”, los días más cortos y las hojas caídas de los árboles. Pero, ¿de verdad lo ves así de drástico? Para mí el otoño es una de las épocas del año que más buenos recuerdos me trae: el inicio de la facultad, el fin de un proyecto, el inicio de un nuevo proyecto, reencuentros con amigxs…


El otoño está lleno de sensaciones, sentimientos, situaciones, momentos, que están ahí esperándote a que los cojas con fuerzas, y que hagas un octubre, noviembre y diciembre dulces.

domingo, 7 de septiembre de 2014

EL ROBLE CONFUNDIDO

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales.
Todo era alegría en el jardín; y todos los seres que había allí estaban satisfechos y felices. Excepto por un solo árbol, el cual se sentía profundamente triste. El pobre tenía un problema: no daba frutos. “No sé quién soy”, se lamentaba.

- “Lo que le falta es concentración”-, le decía el manzano; -“si realmente lo intentas, podrás tener deliciosas manzanas”. “¿Ves que fácil es?”-.

- “No lo escuches”-, exigía el rosal; -“es más sencillo tener rosas y, ¿ves que bellas son?”-.

Y el árbol, desesperado, intentaba todo lo que le sugerían. Pero, como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más triste y frustrado.

Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves, y, al ver la desesperación del árbol, exclamó:

- “No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo que el de muchísimos seres sobre la tierra. Es tu manera de enfocar la situación lo que te hace sufrir-“. Y el búho le continuó diciendo, -“no dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo. Y para lograr esto, escucha tu voz interior-“. Y dicho esto, el búho desapareció.

- “¿Mi voz interior…? ¿Ser yo mismo…? ¿Conocerme…?”-, se preguntaba el árbol desesperado, y se puso a reflexionar estas preguntas.

Finalmente, de pronto, comprendió… Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior diciéndole:

“Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros y belleza al paisaje. Eso es quién eres. ¡Sé lo que eres! Tienes una misión, cúmplela”.

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces todo el jardín fue completamente feliz, cada quien celebrándose a sí mismo.

<<Autor Desconocido>>
Texto extraído de internet.



Uno de los factores que más sufrimiento nos provoca es el compararnos con los demás, ya que, por lo general, en estas comparaciones podemos salir perdiendo. Miramos a nuestro alrededor y valoramos nuestra experiencia en función de patrones ajenos, ya sean de nuestros padres, amigos, maestros, etc. Escuchamos la opinión de los demás como si fuesen “expertos” con la verdad absoluta que saben lo que se debe hacer, lo que necesitamos, lo que es “bueno”, lo que no debemos tener, lo que debemos dejar a un lado. Cuando dejamos que estos “expertos” decidan por nosotros, nos dejamos guiar por sus consejos, que en ningún momento pongo en duda que estos consejos no sean dados desde el corazón, al final nos acaba alcanzando una gran frustración, ya que eso que a ellos les parece tan fácil o lo ven tan buenos para nosotros, quizás en realidad ni es tan fácil para nosotros ni es tan “bueno”, ni nos hace tan felices. Al escuchar únicamente los juicios y los consejos de los demás, al final llegamos  a un punto en el que nos perdemos, no nos escuchamos y no nos preguntamos qué es lo que nosotros deseamos y necesitamos, cerramos nuestro corazón, nos olvidamos de preguntarnos qué es lo que nos hace felices.

Cuando nos digan que no lo hemos intentado lo suficiente, o que la situación requiere más aún de nuestro esfuerzo, no creo sinceramente que sea así, que en algunas ocasiones sea así sí, pero no siempre, y para saberlo únicamente tenemos que preguntarnos a nosotros mismos qué queremos.

Todxs en algún momento de nuestras vidas nos hemos puesto manos a la obra con multitud de proyectos: hemos empezado con ilusión estos proyectos, ya sea la lectura de un libro, el empezar a hacer una dieta, el asistir a algún curso, etc. Está bien “ponerse deberes”, plantearse metas, pero mi consejo es que esa meta sea la que tu corazón verdaderamente te pide y necesita, y que no sea aquella que los demás desean para ti y piensan que es lo mejor para ti (aunque lo deseen de corazón). No te olvides que tu felicidad depende de lo que tú en realidad desees y te plantees conseguir (siempre, claro está, marcando objetivos realistas y accesibles a nosotrxs).

Imagínate, por un momento, como le ocurre al roble, que no sabes quién eres y entonces observas al rosal y piensas: “qué bonito, me gustan sus flores, me encanta su olor; debe ser bonito ser rosal ya que él parece feliz y yo, sin embargo, no me siento muy bien”. Además, cuando miras al resto de las personas a todas parece que le gustan los rosales, entonces deseas ser aún más un rosal, y te ilusionas porque piensas que has encontrado lo que llevabas tanto tiempo buscando, y entonces decides que vas a ser un rosal (hasta aquí piensa que esto que deseas lo has hecho pensando en que a los demás le gustan los rosales).

El rosal te dice que ser rosal es lo mejor del mundo y que a todo el mundo le gustan los rosales, además hay muchos rosales y es muy sencillo ser uno de ellos, y que lo único que tienes que hacer es creerte que eres un rosal, y para ello lo único que necesitas es todos los días visualizarte como un rosal y sintiéndolo con todas tus ganas.

Entonces, empiezas a poner tus ganas y energías en ser un rosal, todos los días… al cabo de unos días esto ves que no resulta tan fácil, y que no te sientes tan bien como habías esperado, pero, como llevas poco tiempo intentando ser rosal, piensas que es algo normal y que todavía es pronto y que lo único que tienes que hacer es intentarlo con más ganas aún, y entonces insistes con más ganas, inviertes más energías en este objetivo.

Miras al rosal y parece que no hace nada, y piensas que algo debes estar haciendo mal para que a ti te cuesta tanto trabajo y a los demás rosales, sin embargo, ninguno. Entonces vienen a tu cabeza cosas que te dicen las personas de tu alrededor, “eres un poco vaga, eres una perezosa, no sabes lo que quieres nunca…”, y entonces empiezas a plantearte que igual no le estás poniendo el suficiente interés y las suficientes ganas que esto requiere.

Comienzas a perder la motivación, y la energía que al principio le habías puesto cada vez va siendo más pequeña, hasta que llega un momento que ya no tienes la misma motivación y entonces abandonas, y esto hace que te sienas mal porque no has sido capaz de convertirte en un rosal, algo que parece bastante fácil, pues hay muchos rosales y si hay tantos rosales es porque otros ya lo han logrado, por lo tanto debe ser fácil serlo, pero tú no lo has logrado.

Con esto quiero decir que, en ocasiones, nos esforzamos tanto en algo que al final nos convertimos en ese algo, para al final acabar dándonos cuenta de que eso que parecía tan estupendo en los que lo tenían o los que lo son, a ti, sin embargo, no te produce el placer ni la satisfacción  que tú esperabas que te iba a producir. Eres un rosal, pero no te sientes como esperabas sentirte, y entonces te das cuenta de que el vacío que había al principio sigue estando ahí.

Lo que en principio parecía ser un problema, el no haber sido capaz de convertirte en un rosal, puede que no lo sea en absoluto, sobre todo si, como en el cuento, eres un roble y no un rosal.

Todos estos obstáculos en el camino pueden ser simplemente indicadores de tu voz interior para que abandones ese camino y te rindas a lo que ERES, en lugar de perseguir lo que los demás te hacen creer que deberías ser.

Miro a mi alrededor y me pregunto:
-          ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer?
-          ¿Cuánto serán rosales que sólo saben dar espinas?
-          ¿Y cuántos serán naranjos que no saben florecer?

En la vida todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar, una meta que alcanzar, un motivo y una razón que queramos alcanzar. Todxs tenemos nuestro propio concepto de felicidad, y, por ende, cada cual tendrá sus motivaciones y deseos que le lleven a esa felicidad, y para llegar a esa felicidad cada cual sabrá qué piedras dejar y cuáles quitar de su camino. Lo que para algunos es felicidad para otros no lo es, recuerda, cada unx tenemos nuestros gustos, objetivos, nuestra forma de ver la vida y de interpretarla, lo cual no hay una verdad absoluta ni una única forma de ser feliz.


Qué lástima que a veces tratamos de ir por el mundo tratando de ser lo que otros quieren que seamos, aun cuando esto significa nuestra infelicidad. No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. Démonos ese regalo a nosotrxs mismxs y de esta manera también se lo daremos a quienes amamos.

martes, 2 de septiembre de 2014

LA VASIJA AGRIETADA

Un cargador de agua tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo que él llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía una grieta, mientras que la otra era perfecta y entregaba el agua completa al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón.


Cuando llegaba, la vasija rota sólo contenía la mitad del agua. Durante dos años completos esto fue así diariamente. Desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, perfecta para los fines para la cual fue creada; pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía conseguir la mitad de lo que se suponía debía hacer.

Después de dos años le habló al aguador diciéndole: "Estoy avergonzada de mí misma y me quiero disculpar contigo". “¿Por qué?”, le preguntó el aguador.
"Porque debido a mis grietas, sólo puedes entregar la mitad de mi carga; debido a mis grietas, sólo obtienes la mitad del valor de lo que deberías", le contestó la vasija.
El aguador se sintió muy apesadumbrado por la  vasija y con gran compasión le dijo: "Cuando regresemos a la casa del patrón quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”.

Así lo hizo, y en efecto vio muchísimas flores hermosas a todo lo largo, pero de todos modos se sintió muy apenada porque al final sólo llevaba la mitad de su carga. El aguador le dijo: "¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino?; siempre he sabido de tus grietas y quise obtener beneficio de ello, y para ello siembro semillas de flores a todo lo largo del camino por donde tú vas y todos los días tú las has regado. Durante dos años he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Madre. Sin ser exactamente como eres, ella no hubiera tenido esa belleza sobre su mesa”.

<Texto extraído de internet, desconozco el autor>.



Espero que este “cuento”, reflexión os haya hecho pensar algo parecido a lo que me hizo pensar a mí la primera vez que lo leí, y es que cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero incluso esas grietas son bellas y a esas grietas se les puede sacar partido. No somos perfectos, y eso es lo bonito de la vida, aprender de esa imperfección y utilizar esa imperfección para sacarle algo bueno y positivo.


En la vida nada debe ser desperdiciado, tenemos que aprender a aceptar y amar las cosas como nos viene, porque de todo, tanto de lo bueno como de lo malo, se puede sacar partido positivo a nuestro favor. 

sábado, 2 de agosto de 2014

Tú eres el resultado de ti mismo

No culpes a nadie, nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente tú has hecho lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfréntala con valor y acéptala. De una manera u otra es el resultado de tus actos y prueba de que tú siempre has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otrx, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.


No olvides que la causa de tu presente es tu pasado así como la causa de tu futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin eliminarlos morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos, mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte, y dejarás de ser un títere de las circunstancias porque tú mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate, lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: el pretexto de los fracasados.



<Pablo Neruda>

Agosto

AGOSTO, mes de verano y ¿placeres?

Una de las tareas terapéuticas más efectivas en estados de depresión, ansiedad, autoestima baja, entre otros trastornos (ya sea del tipo que sea, tanto del estado de ánimo, como de ansiedad, etc.) es la de llenar una lista con actividades que nos resultan placenteras con el fin de involucrar a la personas en acciones que le causen bienestar y le hagan experimentar placer. Esta actividad sería simplemente una parte mínima, pero muy eficaz, del proceso terapéutico. 

Es por esto que te invito a formar parte de esta tarea, trata de compartir una foto cada día de tu mes de Agosto en la cual hayas hecho algo que te haya causado placer (puede ser beber o comer algo que te gusta, dar un paseo, ver una peli, y en general cualquier actividad que te haya hecho experimentar placer/bienestar; recuerda que, cualquier actividad diaria es válida, la única regla es que sea placentera). 

Espero que os animéis a hacer esto, porque veréis como poco a poco os sentís mejor con vosotrxs mismxs, a parte de experimentar más placer y bienestar con vuestro día a día. 

Que paséis un muy buen mes de Agosto (:

domingo, 13 de julio de 2014

DOMINGOS

¿Por qué a muchas personas se nos hace tan "cuesta arriba" el domingo? 


Hablando con muchas personas y tal y preguntando cuál es el día de la semana que les gusta y el que menos, he podido ver, me incluyo yo también, que la mayoría coincidimos en que el día que menos nos gusta de la semana es el domingo, y sí, lees bien, el domingo. Muchos tal vez os preguntéis, ¿el domingo? Pero si el domingo es el día que tengo para descansar, el lunes ya vuelta a empezar. 

Pero, si te paras y piensas, según mi "investigación", el domingo es el día que casi todos mis "investigados" (yo la primera) elegimos el domingo por la tarde para que nos dé el "ataque de tristeza" o "ataque de ansiedad". ¿Qué tiene este día de la semana que nos hace sumergirnos en un estado de ánimo un poquito más bajo, o unas ganas inmensas de atacar con todo lo que hay en la cocina?

Tras "mucho investigar", llego a la conclusión de que esto puede deberse a que el domingo es el día de la semana donde, en la mayoría de los casos, supuestamente todo llega a su calma, unos pasan su resaca, otros se pasan el día sin saber qué hacer (y esto a muchos nos agobia, estresa, satura), algunos deciden "reorganizar su vida" y unos cuantos intentan "decidir cambiar de vida" (mañana me pongo a dieta, mañana empiezo en serio a estudiar, mañana ya... "mañana, mañana, mañana... uuuuuffffff agobio, agobio, agobioooooo!!!). Toda esta situación nos puede llevar a un estado en el que tenemos que asumir que se han producido o se tienen que producir ciertos cambios, y esto, para los seres humanos, puede conducirnos a un declive emocional produciendo ansiedad/nervios/desesperanza casi al instante.

Además, la soledad también suele hacerse presente los domingos, debido a que muchas veces los domingos los consideramos, ya sea consciente o inconscientemente, como días de añoranza. ¿Y por qué? Pues tal vez porque este día, cuando éramos más pequeños, era el día de reunión familiar, de comer paella, de ir al campo, de ir al parque, y con el paso de los años esta situación va cambiando y en muchas ocasiones se queda un pequeño vacío ahí por rellenar, vacío que antes estaba relleno con esas "rutinas domingueras". De nuevo, se produce el tener que asumir que se han producido ciertos cambios en nuestra vida, lo cual nos vuelve a dirigir hacia ese declive emocional.

Otra cosa que también nos puede ocurrir los domingos, según he leído por ahí y me han comentado varias personas, aunque yo personalmente me siento más identificada con los dos párrafos anteriores, es que el domingo, al ser el último día de la semana, es el día de la semana en el que estamos con menos energía, por lo que estamos más débiles, y con ello más cuesta arriba se nos puede hacer el tener que asumir ciertas situaciones que arrastramos de la semana, ya que, al encontrarnos con menos energía, somos menos capaces de buscar solución y salida a los problemas que nos planteamos, nuestro cerebro está menos avispado para dar nos posibles soluciones.

Por último, a otros el domingo les agobia porque simplemente mañana es lunes y muchos pensarán que de nuevo toca volver a la rutina, al trabajo pesado (para los que así les sea éste), a esperar a que vuelva a ser fin de semana para ver a sus seres queridos o para hacer lo que más les gustas, etc.

En cualquier caso, yo os voy a proponer algunas ideillas que podéis tomar en consideración para aquellos que, como yo, el domingo sea un día de la semana que os encontráis más bajunos de ánimo y que deseáis que pase lo más rápido posible. 

¿Qué puedo hacer un domingo?
- Busca actividades al aire libre.
- Evita quedarte solx, sobre todo durante la tarde. Llama algún/x amigx, familiar, ya sea para salir a tomar algo o simplemente para charlar un rato por teléfono.
- Sustituye tus pensamientos cuando sientas la necesidad de acabar con toda la cocina.
- Escribe tus posibles soluciones a problemas, sentimientos y todo aquello que se te ocurra para poner orden a los nuevos cambios que prevés que están por llegar.
- Y, sobre todo, no optes por dejar a un lado lo que más te gusta hacer o más placer te da.


Deciros que esto es una conclusión mía en base a mi experiencia y a conclusiones que yo saco de conversaciones con gente de mi alrededor. Por lo que puede que no estéis de acuerdo con nada de lo que escribo, ya que para muchas personas el domingo es su mejor día por el tema de descanso o de re-encuentro familiar, por eso dije que algunxs sí que se nos hace más cuesta arriba este día por ese tema, porque se han producido ciertos cambios en cuanto a cómo eran antes nuestros domingos y cómo lo son ahora.

En cualquier caso, que paséis un feliz domingo y disfrutéis del día como mejor podáis.